Soles, Soletes y recomendados: guía para no confundirlos
Un Solete no es un Sol, un recomendado no es una estrella y "aparecer en la guía" no es "ganar la guía". Un repaso a los reconocimientos que más se confunden.
Cada temporada de premios deja la misma escena: una casa cuelga un cartel, alguien lo comparte y en tres pasos el reconocimiento se ha convertido en otro que no es. Pasa siempre y casi nunca con mala intención; pasa porque los nombres se parecen. Vamos a ordenarlos.
Guía Repsol: Soles
Los Soles Repsol son la distinción alta de la Guía Repsol: uno, dos o tres, y se conceden en una gala anual. Son pocos y se mueven poco de un año para otro. Es el reconocimiento que la guía otorga a la alta cocina y a las casas de referencia.
Guía Repsol: Soletes
Los Soletes son otra cosa completamente distinta, aunque compartan guía y sonido. Distinguen sitios de gusto por lo cotidiano: bares, casas de comidas, chiringuitos, cafeterías, sitios de barra. Se conceden en tandas a lo largo del año y son muchísimos más que los Soles.
Que sean más no los hace menores: son otro campeonato. Un Solete reconoce que un sitio hace muy bien lo cotidiano, y eso tiene un mérito enorme. Lo que no es, bajo ningún concepto, es un Sol. Ni medio Sol, ni el paso previo a un Sol. Son categorías independientes.
Estar recomendado no es estar premiado
Las guías incluyen muchos más restaurantes de los que premian. Aparecer en la selección de una guía —de MICHELIN, de Repsol o de la que sea— significa que sus inspectores han estado y han decidido que la casa merece figurar. Es un reconocimiento real y hay que contarlo como lo que es: como una entrada en la guía, no como un premio de la guía.
Y la Guía MICHELIN
En MICHELIN el orden es: selección (restaurantes recomendados), Bib Gourmand (buena relación calidad-precio) y estrellas (una, dos o tres). Aparte, y sin relación con las anteriores, existe la Estrella Verde, que reconoce la sostenibilidad.
Estar en la guía no es tener estrella. Un Bib Gourmand no es media estrella. Y una Estrella Verde no equivale a una estrella normal. Tres frases que ahorrarían muchísimos malentendidos al año.
Estar en la guía no es tener estrella.
Por qué insistimos tanto
Porque el valor de un reconocimiento depende de que la gente sepa lo que significa. Si convertimos todos los premios en el mismo premio, en dos temporadas ninguno vale nada, ni siquiera para quien lo tiene de verdad. Contar bien estas cosas no es pedantería: es cuidar el producto, igual que se cuida en la compra.
Y una última que nos toca de cerca: esto se cuece en la casa, no en el despacho. Nosotros ponemos la mesa y encendemos las luces. El punto lo da otro, y hay que saber apartarse para que lo dé.
Escrito por La Puta Agencia para crema.. Más de Chupchup.
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